Sembrando Futuro

Herbert Marcuse

Herbert Marcuse

Nacido en el seno de una acomodada familia judía en el Berlín de 1898, la juventud de Marcuse estuvo marcada por las trincheras de la Primera Guerra Mundial y la revolución socialista alemana de 1918. Tras doctorarse bajo la tutela de Heidegger, se integró en el mítico Instituto de Investigación Social de Fráncfort. Sin embargo, el ascenso del nazismo en 1933 dinamitó su carrera académica en Europa, obligándolo a exiliarse a Estados Unidos. Allí, en un giro casi cinematográfico, trabajó para los servicios de inteligencia estadounidenses contra el fascismo durante la Segunda Guerra Mundial, antes de regresar a las aulas en templos de la élite como Harvard y Columbia.

Fue a mediados de los sesenta, desde su cátedra en la soleada Universidad de California, cuando su figura adquirió una mística arrolladora. Con una densa mochila de dialéctica hegeliana a sus espaldas, Marcuse logró sintonizar con la incipiente vibración de la calle y armar teóricamente la revolución del deseo. Al fusionar el inconformismo político de Marx con el psicoanálisis de Freud en éxitos como El hombre unidimensional, tradujo la intrincada filosofía europea en un grito de guerra contra la rutina alienante del consumo. Aquel pensador septuagenario validó el descontento de las minorías y los estudiantes, transformándose en el imán de una generación dispuesta a cambiar el mundo.