Rosa Luxemburgo

​Rosa Luxemburgo (1871-1919)

​Rosa Luxemburgo (1871-1919)

Rosa Luxemburgo nació en el seno de una próspera familia polaca de origen judío; excelente estudiante ya siendo adolescente, se empezó a distinguir por rebelarse y enfrentarse contra la autoridad. A los 16 años entró a militar en el partido revolucionario del proletariado y, con 18 años, huyó de Polonia por la represión y el riesgo de ser encarcelada. Pasó a ser una estudiante universitaria y activista en Zúrich, formando parte del Partido Socialista Alemán. En 1897 defendió su tesis doctoral, «El desarrollo industrial en Polonia», siguiendo el enfoque metodológico del materialismo histórico; más tarde se trasladó a Alemania, donde pasaría la mayor parte de su vida. Su destino quedará unido indivisiblemente a la evolución del movimiento proletario alemán y a las luchas entre sus distintas corrientes.

«Quien no se mueve, no siente las cadenas.»

A su enorme curiosidad vital, su gran inteligencia y su carácter rebelde y valiente, unía unas grandes dotes de oratoria y de dialéctica, que combinadas con la formación, la docencia y la capacidad de análisis marxista la llevaron a una activa militancia política en la que, por su carácter crítico, terminó por ganarse el respeto, pero también los recelos, de muchos de sus compañeros.

Reivindicada desde diversas esferas de la izquierda, sus ideas y sobre todo sus polémicas han sido desfiguradas y falsificadas en multitud de ocasiones. Sin embargo, y a pesar de eso, sigue siendo amada y admirada por los espíritus más combativos, y ya en el siglo xxi, sigue siendo sinónimo de rebelión y revolución. Nadie puede quedar indiferente ante su dura y comprometida vida.

Reforma o revolución (1899)

En Alemania participó en el ala más izquierdista del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), definiendo claramente la frontera entre su fracción y la teoría revisionista de Eduard Bernstein. Bernstein publicó una serie de artículos en Die Neue Zeit en los que trató de refutar las premisas básicas del socialismo científico, a los que Rosa Luxemburgo contestó con dos artículos que se reunirían después con el título Reforma o revolución. Rosa Luxemburgo somete las ideas de Eduard  Bernstein a una profunda crítica. Como Bernstein defendía que había que abandonar la revolución  social como objetivo final de la socialdemocracia, Rosa Luxemburgo plantea que el dilema resultante de «reforma o revolución» es realmente para la socialdemocracia el de «ser o no ser». Así, la  discusión que plantea Luxemburgo se centra tanto en la manera de luchar como en el futuro de toda la vida del movimiento socialdemócrata. Reforma o revolución es la primera gran obra política de Rosa  Luxemburgo, la que le proporcionaría su reconocimiento en el SPD.

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Huelga de masas, partido y sindicatos (1926)

La Revolución rusa de 1905 sorprende a Rosa Luxemburgo en Alemania. Durante todo ese año ella dedica a hacer comprender a los socialistas alemanes el significado de aquellos acontecimientos revolucionarios. En diciembre de 1905 decide partir hacia Varsovia para participar directamente, junto a sus camaradas de la socialdemocracia polaca, en los levantamientos que conmovían el Imperio  zarista. Fruto de esta experiencia es su libro Huelga de masas, partido y sindicatos, en el que elabora su doctrina de la huelga de masas. Para ella la huelga de masas no es una simple «táctica» que debe ser utilizada por el proletariado para defender sus conquistas, sino, por el contrario, un elemento  central de la «estrategia revolucionaria». La defensa que hizo del camino revolucionario frente al  revisionismo la volvió a manifestar en este libro al calor de la polémica que el debate sobre la huelga general había desatado en el SPD y los sindicatos alemanes.

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Introducción a la economía política (1907-1912)

Convertida en una de las figuras más destacadas del marxismo ortodoxo dentro de SPD alemán,  Rosa Luxemburgo comenzó a enseñar marxismo en el centro de formación del SPD en Berlín,  fundado en 1906.

A partir de octubre de 1907, enseñó allí economía política e historia económica y,  desde 1911, dictó además un curso de historia del socialismo. Aunque proyectaba la edición de sus conferencias en aquella escuela, su Introducción a la economía política, la elaboración de La  acumulación del capital y su activismo político la privaron del tiempo necesario para realizar esta  labor. Sólo durante su estancia en la prisión de Wronke, en 1916-1917, pudo dar forma a sus notas de clase y, aunque nunca alcanzó una versión definitiva y a pesar de que poco después fue asesinada y  muchos de los manuscritos preparatorios de la obra se perdieron en el saqueo a su casa, afortunadamente la parte más importante de esos cursos ha llegado hasta el presente.

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La crisis de la socialdemocracia (1915)

Al inico de la Primera Guerra Mundial, se produjo en el Reichstag alemán la votación a favor de los  créditos militares por parte del Partido Socialdemócrata. Este hecho significaba la victoria del nacionalismo frente al movimiento internacionalista y la crisis de la II Internacional, que se disolvió en 1916. Karl L

iebknecht, quien después se convertiría en símbolo del movimiento antibelicista, se abstuvo en la votación y fundó junto a Rosa Luxemburgo, y otros miembros de la izquierda del partido, el Grupo Internacional que mantenía las resoluciones del SPD previas a la guerra. Más tarde pasaría a  llamarse la Liga Espartaquista. Rosa Luxemburgo mostró una crítica encarnizada contra la guerra  mundial, pidiendo a través de sus discursos antibélicos la desobediencia masiva. Se le acusó de  incitar a los militares a desobedecer a sus jefes y, entre 1915-1918, pasó largas temporadas  encarcelada. Mientras cumplía las sentencias redactó este ensayo, La crisis de la socialdemocracia, lo que posteriormente se conoció con el nombre de Folleto Junius, pseudónimo con el que Rosa  Luxemburgo lo firmó. En aquel periodo de reacción fue todo un manual para la educación del núcleo  de cuadros marxistas y obreros revolucionarios de Alemania.

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La Revolución rusa (1918, publicada en 1922)

La Revolución rusa, escrita por Rosa Luxemburgo durante su estancia en la cárcel de Breslau, en  Alemania, es una reflexión sobre las primeras medidas tomadas por la dirección bolchevique, en  principio destinada a ser publicada en la revista de la Liga Espartaquista. Sin embargo, no vio la luz hasta 1922, tres años después del asesinato de su autora, debido al posicionamiento que esta había tomado con respecto al bolchevismo. En el escrito, Rosa Luxemburgo mostraba su solidaridad con la  Revolución rusa al tiempo que hacía una ardorosa defensa de la democracia que refleja fielmente

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Cartas de la prisión (1896-1918)

Durante los más de veinte años de afanosa lucha por la revolución y el socialismo, Rosa Luxemburgo  pasó numerosas veces por diferentes prisiones alemanas. En las cartas recogidas desde su primer ingreso en prisión, en 1896, hasta las últimas a finales de 1918, muestra su espíritu independiente, lógico y penetrante, así como su deseo de conocer y teorizar más allá de la doctrina marxista que inspiró su obra y sus acciones. Pese a su situación y represión, Rosa Luxemburgo nunca dejó atrás sus ideas, sino que siguió escribiendo incansablemente para defender sus convicciones, manifestando, aun estando presa, un conocimiento del momento político sorprendente. Cartas de la prisión es, por tanto, una muestra más de la brillantez de una mujer cuyo pensamiento sigue siendo capaz de remover, en la actualidad, muchas conciencias. Luxemburgo salió de la cárcel de Breslavia el 8 de noviembre de 1918; Karl Liebknecht lo había hecho un poco antes y ya había comenzado la reorganización de la Liga Espartaquista. Juntos crearon el periódico Die Rote Fahne [La Bandera Roja] y empezaron a provocar la deseada revolución social. Pero los hechos se precipitaron.

​ 1919: Trágico final

El 1 de enero de 1919 la Liga Espartaquista junto a otros grupos socialistas y comunistas crearon el Partido Comunista de Alemania (KPD, en sus siglas en alemán). Desde noviembre de 1918 había surgido una gran agitación revolucionaria en Alemania, tras el derrocamiento del káiser Guillermo II y  la proclamación de la República de Weimar. Una segunda oleada revolucionaria se desarrollaría en los primeros días de 1919 debido a los diferentes objetivos y métodos de los grupos que participaron en la revolución de noviembre. El detonante fue la destitución del jefe de la policía de Berlín (miembro del  la
izquierda de los socialdemócratas independientes) que se había negado a actuar en contra de los  trabajadores. Se sucedieron manifestaciones de protesta por esta destitución y se realizó un llamamiento a la huelga general. El 15 de enero de 1919 Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, junto con otros revolucionarios, fueron asesinados por los oficiales de una de las unidades de los Freikorps, organizaciones paramilitares de extrema derecha. El cuerpo de Luxemburgo fue arrojado a un canal y encontrado el 31 de mayo de ese mismo año. El pensamiento de Rosa Luxemburgo, cien años después de su asesinato, sigue generando polémicas teóricas y enamorando a las nuevas generaciones.