Sembrando Futuro

Espéculo de la otra mujer

de (Escritora), (Traductor)

En un mundo que aún busca la igualdad bajo moldes masculinos, Espéculo de la otra mujer se alza como una incendiaria provocación. Luce Irigaray no ofrece un simple tratado teórico, introduce un espéculo en el volumen de la cultura para dilatar sus cavidades y desbaratar un montaje de representación construido bajo parámetros puramente masculinos.

Esta obra clásica, atemporal e imprescindible, es un ajuste de cuentas con los pilares del pensamiento occidental, con la filosofía y con el psicoanálisis. Irigaray desmantela el «viejo sueño de simetría» de Freud, denunciando que para el psicoanálisis la niña es solo un «hombrecito» desfavorecido. Al releer la caverna de Platón como la matriz uterina olvidada, revela que la razón se erigió sobre el silencio femenino y el olvido del origen materno.

Leer este clásico hoy es un acto de resistencia. Es una invitación a «poner todo sentido patas arriba», sabotear la sintaxis masculina y recuperar una subjetividad que nunca se encierra en un volumen. Es hora de usar el espejo cóncavo para incendiar los fetiches de «lo Mismo» y permitir que la diferencia sexual tenga, por fin, un lugar en el lenguaje.

Escritora
Traductor
Colección
Ágora / Teoría
Materia
Ciencias humanas y sociales, Filosofía
Idioma
  • Castellano
EAN
9788446058687
ISBN
978-84-460-5868-7
Fecha publicación
25-05-2026
Páginas
408
Ancho
14 cm
Alto
22 cm
Formato
Rústica

Próximo lanzamiento
25-05-2026

Rústica
25,00 €
SIN IVA 24,04 €
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Sobre Luce Irigaray (Escritora)

  • Luce Irigaray
    Luce Irigaray (Bélgica, 1930), es una de las principales exponentes del pensamiento feminista de la diferencia. Su crítica a la cultura patriarcal rompe con la idea del varón como sujeto único universal; su reflexión filosófica, orientada a la búsqueda de una subjetividad femenin... Ver más sobre Luce Irigaray

Contenidos

Proemio a la colección Ágora/Teoría. Libros para gente con preguntas

«Desquiciar la sintaxis». Luce Irigaray y su espéculo de la otra mujer. Introducción de Espéculo de la otra mujer, de Luce Irigaray (Ariadna Akal)

ESPÉCULO DE LA OTRA MUJER

Nota de la autora

El punto ciego de un viejo sueño de simetría

La desconocida de la ciencia (Un reconocimiento demasiado inmediato. – El modelo anatómico. – Una ciencia con todo sin resolver. – Cues­tión de método. – El envite (re)productivo, y su complici­dad con el orden fálico. – Una diferencia que no será te­nida en cuenta. – El trabajo del «devenir mujer»).

La niña pequeña (no) es (más que) un chiquillo (Un hombrecillo, pero menos perfecto. – La cara oculta de las cosas. – Los intérpretes de los sueños mismos... – La masturbación del pene: un autoerotismo forzosamen­te fálico. – El cambio de «objeto» o la crisis de una deva­luación. – La ley (de lo) misma/o).

En el comienzo se detendría su historia (Un amor insospechado. – El deseo de tener un hijo con la madre. – La seducción del padre: la ley pero no el sexo. – Las «razones» de la hija para odiar a su madre, y la persis­tencia del mismo amor hacia el chiquillo. – Una economía irrepresentable del deseo originario. – Un retoño más).

Una «causa» otra vez: la castración (Como cabía esperar. – La mirada, envite de siempre. – La anatomía es el «destino». – Lo que recubre el discurso del padre. – Lo negativo en la dialéctica falocéntrica. – ¿La ela­boración de las pulsiones de muerte reservada al hombre?)

«La envidia del pene» (Una espera decepcionante. – Una sublimación con ro­deos. – ¿«Envidia» o «deseo» del pene? – Una represión, o una censura inexorable. – Una mímesis impuesta).

Una penosa evolución hacia «la feminidad» (De la que el padre, neutro y benevolente, se lava las ma­nos. – ¿Un(a) asexo? – La universalidad, o no, del com­plejo de Edipo. – Libre asociación sobre el onanismo).

¿Una sexualidad muy oscura? (Una sintomatología casi melancólica. – Un prejuicio del que no podría despegarse. – Esa herida abierta que todo lo atrae. – El resto necesario: la histeria).

El pene = el hijo del padre (La primacía del erotismo anal. – Las partes interesadas de cierto contrato de alquiler. – La mujer es/y también la madre. – Juegos prohibidos. – El himen de Edipo(s) pa­dre e hijo).

La «posterioridad» de la castración (Un capitalismo sin complejos. – El velo metafórico del eterno femenino. – El reverso de la historia. – ¿Una sumi­sión de esclavo? – Un superyó bastante despectivo hacia el sexo femenino).

Una indispensable «presión a la pasividad» (Una redistribución de las pulsiones parciales, y más en particular de las pulsiones sádico-anales. – «No hay más que una sola libido». – La idealización, lo propio. – El ór­gano (re)productor. – Confirmación de la frigidez).

La hom(br)osexualidad femenina (Carácter decisivo del «factor constitucional». – Una elec­ción homosexual nítidamente expuesta. – El fracaso de una cura por falta de transferencia(s). – La misma).

Una relación sexual impracticable (Un amor ideal. –Si no fuera, de nuevo, por su madre. – ¿O por su suegra? – La cuadratura del círculo de familia. – ¿Separación de las generaciones, o desfase histórico? – La bisexualidad enigmática de la mujer).

«La hembra es hembra en función de una cierta falta de cualidades» (Un narcisismo ex-orbitante. – La vanidad de una mercan­cía. – El pudor que exige una conformación viciosa. – Las mujeres nunca inventaron más que el «arte de tejer». – Una naturaleza muy envidiosa. – La sociedad no interesa a las mujeres. – Un defecto en la sublimación. – «La mujer de treinta años»).

Espéculo

Toda teoría del «sujeto» habrá estado siempre adaptada a lo «masculino»

Κόρη: joven virgen - pupila del ojo

¿Cómo concebir una niña?

Una madre de hielo

... si, tomando el ojo de un hombre recién muerto

La mistérica

Un a priori paradójico

... la eterna ironía de la comunidad...

El inevitable volumen

La ὑστέρα de Platón

El practicable de la escena (El artificio de una inversión. – El privilegio de lo que está de frente. – Un fuego a imagen de un sol. – El camino olvi­dado. – Parafragma/diafragma. – La exhibición de charla­tanes. – ¿Una pérdida de tiempo? – Un antro especular).

Los diálogos (Uno habla, los otros se callan. – Como nosotros, sometidos a un mismo principio de identidad. – Con la condición de tener una cabeza, y orientada en el buen sentido. – Lo que es = lo que ellos ven, y viceversa. – La ἀλήθεια, una denega­ción necesaria entre hombres. – La voz misma recobrada a Eco. – Un doble error topográfico, sus consecuencias).

El desvío de la histeria (masculina) (Un método hipnótico – Que entierra y prohíbe la «locura». – Un resto de afasia. – La diferencia ignorada. – El deslum­bramiento irreflexivo de la seducción).

La «salida» de la caverna (El «paso». – Un alumbramiento impracticable. – Entonces, ¿de dónde y cómo sale él? – Un mundo poblado de espectros).

El tiempo de acomodar, de apropiar, la óptica (Una vuelta (total) imposible. – Si no fuera, en ese momento, por la ayuda de la sofística que se burla de los dobles. – Una naturaleza congelada. – El auto... escamoteado en la λήθεια. – ¿Un bastardo o un retoño ilegítimo?)

La visión del padre: un engendramiento sin historias (Un himen de espejos. – Un procreador inengendrado. – El exorcismo de la noche oscura. – La astrología como taumatur­gia: una apariencia (de) sol. – Cuestión de propiedad. – Una negativa cegadora)

Una forma siempre la misma (El tránsito confuso de lo grande a lo pequeño, y viceversa. – El patrón mismo. – Más vale dar vueltas sobre sí mismo. – Lo que solo es posible para Dios-Padre. – La madre, fe­lizmente, sería sin memoria. – Una fuente-espejo de todo lo que es. – El análisis de esa proyección no habrá (tenido) lu­gar jamás).

El perfeccionamiento de la παιδεία (Las insuficiencias de un órgano todavía sensible. – El buen funcionamiento de un seminario. – Una concepción inma­culada. – La posterioridad de un goce ideal. – El final de la infancia).

La vida en filosofía (Siempre el Mismo. – Una completitud autista. – El amor des­viado de las especies y géneros inferiores. – El privilegio de los Inmortales. – La ciencia del deseo. – Una κόρη dilatada a todo el campo de la mirada, y que se especula a sí misma).

El conocimiento divino (La parte trasera reservada a Dios. – El misterio divino. – Ese poder es inimitable por los mortales. – ¿Cómo, entonces, pueden evaluar su potencia? – Salvo con arreglo a su seme­jante. – El Padre conoce el derecho y el revés de todo, al menos en teoría. – El sentido de la muerte para un filósofo).

Un entre-dos inarticulado: la esquicia entre sensible e inteligible (Una falta de relaciones entre el padre y la madre. – Un trán­sito en sentido único. – La participación obligada en los atributos del tipo. – Un incesto desconocido y un incesto irrealizable.

La vuelta al nombre del padre (La imposible regresión hacia la madre. – Una competición a la que se sustraerá el filósofo. – Dos modos de repetición: lo propio y lo próximo. – Antes labrar la tierra por cuenta del padre que volver allí: la metáfora/la metonimia. – La amenaza de la castración)

El goce de «la mujer» (Un antro muerto que devuelve un envite a la representa­ción. – El placer admirablemente solitario de Dios. – La ayuda de una diagonal para paliar el exceso del Uno. – El infinito de un ideal que oculta la abertura (de) un vacío. – Una pérdida de vista sobre «el otro». – La venganza de ni­ños desencadenados)

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